lunes, 16 de agosto de 2010

¿Dircom y Periodista en un MCS?

Valiéndome de las herramientas que nos ofrece esta maravilloso invento de la comunicación que todos conocemos como blog, me atreví a realizar en estos días una encuesta para conocer la opinión de profesionales de la comunicación respecto a si es compatible gerenciar una oficina de comunicación institucional o relaciones públicas y trabajar al mismo tiempo como periodista en un medio de comunicación.

Aunque los colegas que respondieron a esta encuesta fueron apenas tres, los datos arrojaron un 66% de opinión al NO contra un 33% del SI. ¿Qué puedo decirles? Muy particularmente, me plego a ese 66%. Yo creo que en definitiva no se puede servir a Dios y al César o a una organización y a un medio de comunicación, al mismo tiempo.

En principio, un comunicador organizacional o relacionista público tiene un compromiso ético con la institución o empresa para la cual labora, aunque claro existe un compromiso social con el público. A final de cuentas, los comunicadores no podemos perder jamás la perspectiva de que nuestro objetivo final es coadyuvar al bien público, a través de la implementación de estrategias de comunicación aplicables para un asunto de interés general en la sociedad o en la empresa.

Sin embargo, de esto a ser el chief de la comunicación y producir noticias al mismo tiempo, dirás "estos son otros cien pesos". En este contexto, el ejercicio periodístico es suceptible a perder objetividad cuando se tratan en la agenda nacional temas periodísticos vinculados a la organización. Muy fácil, aprovechas la tribuna del espacio mediático para hacer apología de la organización, cuando probablemente esta no tenga la razón frente al interés público: entiéndase ciudadano, usuario, consumidor.

No siempre se produce este fenómeno en el ejercicio profesional de los comunicadores, pero es una realidad que en el sector estatal muchos periodistas llegan a ocupar las carteras de comunicación, sin cesar su función en el medio de comunicación masivo. Al menos en Nicaragua,  esto se ha vuelto una práctica muy común.

Por mi parte, yo me tomaría un sabat, aunque dejo claro mi respeto por los colegas que se esfuerzan en observar la debida ética y ejercicio profesional, cuándo les ha tocado lidiar con esta doble función.


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